MADRID.- El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, defendió ayer la honradez de los integrantes del gobernante Partido Popular (PP). Sin embargo, prometió duras medidas contra cualquier acto de corrupción en sus filas luego de las revelaciones judiciales y periodísticas de que el ex tesorero de la agrupación, Luis Bárcenas, tenía millonarias cuentas en Suiza (llegaron a los U$S 29 millones) y era el encargado de pagar sobresueldos a los más encumbrados dirigentes conservadores, con dinero recolectado entre empresas que lograron contratos con el Gobierno. "No puedo estar de acuerdo con las acusaciones generalizadas. No es aceptable que se diga que en política todo es sucio. No es cierto y es injusto, porque he visto a mucha gente que ha trabajado mucho y bien en la política. Ahora bien, si alguna vez tuviera conocimiento de conductas impropias, no me temblará la mano, porque sé que es una de mis responsabilidades y no la menor", añadió. El escándalo afecta la imagen del PP, que lleva adelante un programa de fuerte ajuste social. (Reuters)